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El legado de Harry Beck

Si hay 2 verdades absolutas en el mundo del diseño del siglo XX son: Helvetica, y el mapa esquemático del metro de Londres de Harry Beck:

Mapa del metro de Londres en 1936

El diseño tuvo tanto éxito (o Inglaterra tenía tanto prestigio en la época) que fué copiado en un montón de lugares del mundo. Con sus virtudes y con sus defectos, como en el mapa esquemático de Madrid:

Mapa esquemático del Metro de Madrid (2007)

Mapa en el que el Manzanares y el Jarama parecen dos afluentes del Amazonas, pero que no son ni el Támesis ni el Sena, así que no sirven de referencia (¿habeis oido hablar de la orilla derecha del Manzanares?). O la concentración de estaciones en la parte del Barrio de Salamanca y por contra ese vacío que hay en la zona de Cibeles (que no deja de ser cierta, pero que ya siendo esquemáticos, no dejes espacio en blanco en el mapa). Eso sí, se agradece el hallazgo de usar los parques como puntos de referencia (siendo tan escasos es fácil que hagan este papel).

Pues como decía, el mapa del metro de Londres extendió por el mundo una oleada de mapas esquemáticos. ¿En todo el mundo? No, una aldea irreductible de Galos se resistía a la innovación: París seguía sin tener un mapa esquemático.

Quien quiera leer algo más profundo que esta perorata que estoy escribiendo puede leer la interesante historia de como el propio Harry Beck estuvo a punto de diseñar una versión simplificada para el mapa del metro de París: Harry Beck: The Paris Connection(en inglés, pero con fotos muy chulas).

Comparación entre el mapa de Londres de Beck y un mapa de París:

Comparando un plano esquemático de metro (Londres) con un plano geográfico-simplificado (París)

Ahora es donde doy mi opinión personal. El mapa de Londres tiene sus ventajas claras: es útil para viajar por el metro (sobre todo porque la red de metro de Londres en el centro es muy enmarañada), pero te crea una imagen super aberrante de la ciudad (yo sigo pensando que el Támesis fluye de este a oeste por Wesmister, cuando en realidad esta fluyendo casi hacia el norte), y te hace tomar conexiones entre estaciones cuando bien podrías haber ido andando. Por contra la visión geográfica hace el diseño más abigarrado, pero por contra te guías de que parte a que parte de la ciudad (o de que calle a que calle) quieres ir de manera más realista. (Aparte, en este caso al Metro Parisino le pega más este enfoque, porque si algo hace especial al metro en París es que tiene las estaciones repartidas de manera homogenea por la ciudad en vez de apelotonadas por zonas). De hecho, la versión más moderna del plano del metro de París es esquemática pero muy lejos de la simplificación que hay en el metro de Londres.

Yo creo que a Londres no le ha beneficiado demasiado que su mapa se haya convertido en un icono: nadie se atreve a intentar mejorar el original, y tal vez debieran hacerlo. (Beck, estoy seguro que lo entenderías).

Nota curiosa e irrelevante: Unos meses despues de mi comentario sobre el plano del metro de Londres: el Metro de Londres cambia saca una nueva versión del plano (donde desaparece el río)

23 May 2009