xmanoel@


¡Están entre nosotros!

Una de las cosas que uno va descubriendo con el paso del tiempo, es que la gente tiene ideas más fija de las cosas que menos conoce. De hecho, muchas veces los sentimientos xenófobos vienen de gente que apenas se ha relacionado con extranjeros (en muchos otros casos, no es así, eso lo concedo).

El fin de semana pasado estuve en Lavapies, un barrio de Madrid (que seguro que os suena, si no es por lo de alguna 'zarzuela' o haberlo escuchado en la tele). Pero no el Lavapies más tópico turístico (la plaza o las calles que suben hacia Tirso de Molina) si no en la parte del barrio que va hacia Embajadores o Atocha. Me refiero a la parte de la Calle Valencia.

Tuve que comprar unas cuantas cosillas en las tiendas de la zona (el hecho que haya tiendas es buena señal para el barrio, mientras hay comercio, hay vida) y puede ver como funciona la interacción entre inmigración y los habitantes del barrio. Por ejemplo, en la ferretería, donde me atendía un simpatiquísimo y bromista colombiano que replicaba de manera juguetona al propietario de la ferretería (un señor ya mayor). No se si estaría tan contento porque le pagaban bien, o si el propietario estaría encantado con un empleado tan bromista, pero al menos aquí parece que la simbiosis no debía ser tan negativa para ambos. Primer ejemplo positivo de inmigración.

Como en todas partes de Madrid hay (de hecho varias) una tienda con el cartel de Alimentación en la puerta. Y como siempre, quienes lo llevan son chinos. Un comentario que uno escucha de los chinos es: 'nunca se esfuerzan en relacionarse, ni en aprender el idioma, están allí viendo la tele china o leyendo sus periodicos'. Cierto es que el dueño de esta tienda no hablaba demasiado bien castellano (tuve que preguntarle dos veces para enterarme que eran 2,50€). Pero si que era capaz de mantener conversación con un par de ancianos (en esta parte de Lavapies, gran parte de los vecinos son ya ancianos, como pasa en muchas partes del centro de Madrid) le preguntaban por la vida y le decían que 'supongo que estarás algo triste de no tener a tu mujer ¿cuando vuelve?'. Algo, algo, si que se relaciona.

Y para terminar con mis ejemplos, los fruteros pakis. Porque la frutería lo llevaban un grupo de jovenzuelos que podrían ser Pakistanies (si no irakies, o turcos...). Que tenían un éxito espectacular entre las vecinas y clientas (una vez más, ancianas, pero tambien muchas inmigrantes). Todas allí soltandoles: "¡guapetones!". Al menos todos parecían contentos de tener allí a aquellos chicos con su futería.

Una buena conclusión tiene que intentar demostrar algo. Pero yo tampoco quiero demostrar demaisado. Tan sólo que a la xenofobia a nivel macro, a lo mejor a nivel micro, resulta ser positiva. O que algo que siempre he pensado, que los españoles podemos ser mezquinos y desagradables con desconocidos, pero luego cuando entran en contacto con la gente, somos todo mucho más razonables. (Y no todo es color de rosa, hay problemas de convivencia a patadas y causados por las dos partes, pero bueno, como de los casos positivos no habla nadie, al menos yo compenso un poco).

16 June 2010